Algas y Alguicidas para el agua

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"El agua no está clara como ayer, la noto verdosa, turbia, blanquecina..."

Lo más probable es que al momento de tener nuestra piscina encontremos que el agua dura poco tiempo limpia, cristalina, teniendo que reconocer que su mantenimiento óptimo es algo tedioso; esto ocurre principalmente con aquellas personas que no están acostumbradas a tener natatorios y cuando por fin cuentan con uno, lo padecen más de lo que lo disfrutan.

Y aunque es muy cierto que mantener una pileta, no importa del tamaño o del material que sea, es algo complicado y demanda mucho tiempo, existen formas de hacer que este mantenimiento no nos mortifique tanto, de modo que el agua no alcance un estado donde las algas comiencen a aparecer en paredes y fondo, y la limpieza luego no deba ser tan trabajosa e intensa.

Problemas y solución en el control de las algas

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Dependiendo del calor de los días, lo cierto es que el agua puede llegar a enturbiarse notablemente en menos de una semana

Uno de los principales problemas que presentan las piscinas son las algas, estos microorganismos permanecen flotando en el agua de los natatorios y muchas veces permanecen ancladas en las paredes de los mismos como también en los accesorios que solemos utilizar para limpiar el estanque. Las piscinas generan un clima muy ameno para que éstas se reproduzcan, ya que existe una gran presencia de la luz del sol, dióxido de carbono y así como de otros minerales que favorecen su desarrollo. La temperatura es fundamental cuando de algas se trata, ya que no existe un solo tipo y algunas proliferan más que otras en las temperaturas templadas; mientras que otras sin el calor o la luz del sol tienden a deteriorarse en la piscina.

Pero estos microorganismos pueden combatirse y controlarse a través de varios métodos como los alguicidas, y aumentando las horas de filtrado. Tener algas en la piscina es sinónimo de mal olor, un color turbio en el agua y un sabor bastante desagradable en la misma; sin la utilización de los alguicidas los problemas que éstas nos traerán no serán únicamente estéticos. La adhesión de las algas a las paredes de las piscinas como a sus accesorios originan unas películas deslizantes sobre éstos pudiendo causar de esta forma varios accidentes. También producen un incremento en la demanda de cloro de los natatorios ya que la acumulación de estos microorganismos hace que se vuelva muy difícil su total remoción; el incremento de algas se debe a una falta de higiene y de una insuficiencia en los alguicidas o productos químicos.


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Las piscinas que cuentan con cascadas poseen un nivel mas alto de oxigeno en el agua, ayudando en la prevencion

La mejor estrategia para evitar la proliferación de estas bacterias es utilizar periódicamente fuertes alguicidas y regular el cloro en las piscinas; los niveles que se recomiendan, con respecto al cloro, deben estar en 0,5 y 1,5 ppm. Este puede considerarse como un tratamiento “preventivo”, pero si el crecimiento de algas es ya avanzado, se necesitará calar más hondo en el problema. En este caso el nivel de cloro será de 10 ppm durante la noche, cuando la pileta esté en desuso, y agregaremos el doble de dosis de alguicidas.

En caso de que los productos químicos convencionales no funcionen adecuadamente, existen en el mercado productos orgánicos que remplazan al tradicional sulfato de cobre. La única desventaja aquí, es que demandan mucho más cloro y corremos el riesgo de que la totalidad de éste se consuma si lo usamos indebidamente.

Control de los Microorganismos

La mayor parte de las bacterias o toxinas que encontramos dentro del agua no son muy peligrosas para el ser humano, pero si pueden provocar daños en nuestro sistema inmune. El objetivo de los tratamientos en las piscinas no es destruir la totalidad de bacterias, sino aquellas que puedan representar un riesgo para nuestra salud. La fuente de contaminación, es decir en donde se reproducen estos microorganismos, tiene lugar en las secreciones que son habituales en los natatorios: mucosas, orinas, etc. Estas bacterias empiezan a formarse de a poco hasta luego convertirse en sustancias más peligrosas o incluso más sucias; es así como se forman las algas.

Existen controles profundos (con alguicidas) o temporales para eliminar estos microorganismos; en estos últimos no se utilizan productos químicos, sólo un rastrillo que se utiliza para remover las capas filamentosas, pero esta solución es sólo temporal. Para una debida y eficiente limpieza, es fundamental el uso de productos químicos; de esta forma eliminaremos no sólo las algas sino todas las impurezas que puedan permanecer en los natatorios.