Cloro

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Cuando compramos una piscina o decimos tener una en nuestro jardín debemos considerar ciertos factores imprescindibles para poder disfrutarla como se debe; entre ellos la instalación, su orientación, el tamaño, la forma, pero principalmente su mantenimiento. A diferencia de las piletas de lona, las piscinas hechas en material comprenden mucho más cuidado como accesorios; aquí contamos con sistemas de filtrado, bombeo, ósmosis, y la limpieza que debe realizarse con productos los químicos adecuados.

El cloro forma parte del proceso de mantenimiento de los natatorios, son cruciales para poder mantener el agua limpia y habitable volviendo la experiencia de uso del agua mucho más gratificante. Aunque sea un dato curioso para muchos, el cloro es el elemento más común de la corteza terrestre, de hecho, el 0,045% de la misma es cloro. El mismo posee propiedades de tipo antibacterianas y anticancerígenos que son vitales para llevar a cabo el mantenimiento de nuestra piscina; el cloro realiza una doble función para mantener nuestra calidad de vida.

Su doble función

cloroPor un lado, el cloro potabiliza el agua previniendo y combatiendo las enfermedades infecciosas, mientras que por el otro forma parte de materias básicas para fabricar gran parte de los productos que utilizamos diariamente. Adentrándonos más en sus funciones, podemos decir que el mismo puede ser utilizado sólo o en forma de ácido hipoclorito sódico, el cual actúa como un potente desinfectante. Éste último es el que utilizamos en mayor cantidad en el agua de las piscinas para que destruya rápidamente las bacterias y otros microbios que ésta pueda contener. Garantizando de esta forma la potabilidad del agua, eliminando los malos olores, evitando también la proliferación de hongos u algas.

De todas maneras, aunque el cloro posea varias cualidades su concentración tiene un límite, el mismo se basa en función del ph del agua; para un ph entre 6.5 y 7.4 la concentración del cloro no puede ser mayor a 1mg/l; para un ph entre 7 y 8, el la misma no puede ser mayor a 1,5 mg/l en el consumo de agua potable. Siempre que respetemos estos valores aconsejados no padeceremos ningún efecto nocivo en nuestro cuerpo u organismo; en algunos países existen tratados con respecto a esta sustancia que no pueden violarse bajo ninguna condición ya que si esto sucede las consecuencias pueden ser fatales. Las mismas dicen, entre otras cosas, que el cloro libre en la piscina deberá estar entre 0,5 mg/l y o,3 mg/l mientras que el cloro total no debe sobrepasar los 0,6 mg/l. En el caso de tener un natatorio cubierto, debe incluirse también la renovación del aire como parámetro a tomarse en cuenta.

cloro activoLa cloración es el mejor método para mantener un estanque limpio y libre de impurezas, esta sustancia es la única que puede garantizarnos una excelente salubridad en el agua, además impide de forma eficiente la proliferación de microorganismos tanto en las piscinas como en los depósitos de almacenamiento. La utilización de otras técnicas de desinfección tales como el ozono o la radiación ultravioleta son menos eficaces. En caso de que nuestro natatorio huela a cloro, es porque el mismo se está desinfectando, éste es un producto muy activo que reacciona con los contaminantes del agua y dichas reacciones con las que provocan el ya conocido “olor a cloro”. En caso de que no hubiese contaminantes el olor no sería tan fuerte, es más sería casi imperceptible.

Medidores de cloro

Los medidores de cloro son los que nos ayudarán a establecer cuáles debe ser los parámetros de cloro libre y total en el agua; existen diversos modelos, entre ellos los combi que sirven para medir también el ph del agua- Estos medidores son tan apreciados en el campo industrial como en las piscinas caseras ya que no sólo nos ayudan a establecer el correcto nivel de cloro en una pileta recreativa sino que a su vez, permiten realizar un correcto análisis del agua. Sus resultados son muy precisos y rápidos, también podemos destacar su alta calidad de medición; éstos vienen en dos modelos: los manuales y los de mesa.

 

Los primeros se utilizan en piscinas públicas o domésticas y tienen como objetivo realizar mediciones rápidas. Los segundos, por otra parte, se utilizan en instalaciones de desinfección en donde realizar las mediciones lleva mucho más tiempo. Estos artefactos son de gran ayuda a la hora de asegurarnos si nuestra piscina está en condiciones de ser utilizada; en caso de que la misma posea bajos niveles de cloro, este dispositivo nos alertará mediante una señal pre establecida.

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