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El cloro es un elemento fundamental a la hora de mantener el natatorio en perfectas condiciones; es el encargado de brindar una excelente higiene al agua sin que ésta altere sus cualidades. Pero, como todo producto, su uso indebido o en exceso puede provocar severos daños a los bañistas tales como sangrado en la piel y picazón en los ojos, además de un intenso olor. Antes de hacer hincapié en las propiedades de esta sustancia empezaremos por definirla para comprender mejor sus aplicaciones; el cloro es un elemento ampliamente extendido en la naturaleza, el mismo se produce de forma natural como resultado de la reacción que este origina con los compuestos orgánicos existentes. El hipoclorito de sodio debe ser utilizado en todas las piscinas debido a que es un químico que posee propiedades antibacterianas y anticancerígenas lo que ayuda a mantener cualquier estanque en perfectas condiciones. Aunque muchos individuos ignoren sus funciones, este elemento es necesario para la potabilización del agua y para la prevención como combate de enfermedades infecciosas.
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Uso indicado del cloro
Es muy común escuchar a personas diciendo que sus piscinas tienen “olor a cloro” o que cada vez que salen de una pileta sienten picazón en los ojos, o que su piel queda impregnada de su olor durante horas; esto ocurre cuando las mediadas de cloro que se vierten no guardan relación con el volumen de agua. El Ministerio de Sanidad de cada país estableció una medida única con respecto a la cantidad de cloro que los natatorios deben tener, dicha concentración gira entorno al Ph: para un ph entre 6.5 y 7.4 se debe verter no más de 1mg/l. Para un Ph de entre 7 y 8, se debe agregar no más de 1,5 mg/l y, finalmente para una piscina con un ph de entre 8 y 9, el cloro combinado no puede exceder el 1,8 mg/l. Cuando estos parámetros se violan es cuando se origina el ya conocido olor a cloro y la picazón en los ojos. En el caso de contar con una piscina cubierta, en donde existe una mala dosificación, debemos tomar en cuenta un aspecto más que relevante: la renovación del aire; se estipula que el caudal de aire que necesita ser renovado debe ser de 22m cúbicos por hora por bañista. Si esto no sucede, las partículas de aire viciado contaminarán el agua de los estanques más rápidamente y se necesitará para su limpieza un agregado mayor de cloro. |
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No debemos olvidar que en ocasiones, la picazón en los ojos por efectos del cloro es normal si los bañistas cuentan con pieles sensibles; existen distintos tipos de cloro con diversas concentraciones, en caso de tener una piel que suele alterarse fácilmente, optaremos por un cloro bajo en hipoclorito de sodio para evitar daños. Esta técnica de desinfección, junto con el método de limpieza por ozono y de radiación ultravioleta, es la más eficaz si deseamos mantener nuestra pileta libre de algas y hongos. A veces, el olor a cloro se produce no por una mala manipulación de éste sino porque el hipoclorito de sodio es muy alto y reacciona fuertemente al combinarse con el agua; el cloro es un producto muy activo y cuando se combina con los contaminantes aportados por el agua emana un olor muy característico y, aunque es molesto, es la única forma de darnos cuenta si realmente este elemento está trabajando correctamente.
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Peligros
El olor a cloro y la picazón en los ojos son dos de muchas reacciones perjudiciales que puede provocar este producto, pero el mal uso de esta sustancia puede provocar severos daños en los individuos amantes de la natación. Los médicos, en especial los neumólogos, aconsejan no introducir a niños de entre 2 y 3 años en las piscinas debido a que sus pulmones están en plena fase de desarrollo y es posible que se vean afectados por los efectos del cloro.
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La inhalación de éste y sus derivados ataca la pared de los pulmones y expone a los niños a que eventualmente contraigan patologías respiratorias como el asma. Además, el cloro es un gas irritante de las mucosas que puede generar hiperactividad bronquial en individuos con un sistema inmunológico débil; en algunos casos, los efectos empiezan con una leve picazón de ojos hasta producir un dolor agudo y alcanzar consecuencias como vómitos y edemas pulmonares.

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