Inicio | Construcción de piscinas
Todos nosotros somos concientes de que las piscinas pueden fabricarse de casi cualquier tipo de material; actualmente, los avances tecnológicos hicieron que los materiales antes defectuosos y poco resistentes al agua hoy tengan como características el efecto antioxidante y no corrosivo. Pero más allá de la amplia gama de materiales que involucra la construcción de piscinas, la madera siempre ha sido y es en mayor medida uno de los materiales favoritos para su confección; el por qué de esta elección radica en la simpleza del material y el buen gusto como en la imagen que le otorga al inmueble. La madera es un material natural vivo, ecológico y sostenible; a su vez posee como características principales el ser “noble”, adaptable y con mucha performance; hoy en día las maderas para piscinas se han vuelto uno de los materiales más comercializados en los últimos tiempos y esto se debe a que no sólo le brinda a al estanque este toque sofisticado sino que realza la estética del jardín y el paisajismo.
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Evolución en maderas
La madera para piscinas se ha puesto de moda en la década de los 90’ y se ha profundizado de manera considerable en el milenio del 2000, pero a razón de verdad, ya a fines de los años 70’ y principios de los 80’, se podían observar en algunos natatorios conglomerados con finísimas capas externas de madera auténtica. Y aunque la madera siempre se ha catalogado como un material de decoración “indoor” debido a su calidez en ambientes interiores, la tecnología en revestimientos encontró un lugar para ella en los jardines de nuestras viviendas; con la aparición de los materiales sintéticos, la madera quedó relegada a los ambientes expresamente rústicos, todo lo contrario de lo que sucede en los Estados Unidos y Europa Central. Es así como la madera empieza a explorar el campo de las piscinas y empiezan a construirse los decks en donde se las ubica y finalmente los natatorios cuya estructura se encuentra realizada enteramente en madera. |
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Tipología
Las maderas para piscinas que nombraremos a continuación son las más empleadas por los bañistas para construir sus natatorios, esto ocurre porque las mismas poseen una excelente resistencia al agua y a exteriores. Sus tablas se fijan mediante grapas de acero inoxidable y su anclaje se efectúa con guías de acero inoxidable; mantener un natatorio hecho enteramente en madera no es algo complejo, se las debe limpiar con aceite de teca el cual contiene ácido linoléico después de haberlas limpiado con agua y jabón. Una de las maderas para piscinas más utilizada es el Merbau, la misma proviene del Sudeste Asiático y es de color amarillento pálido aunque sus tonos pueden variar y llegar al marrón- bronce.
Es bastante dura y pesada, está provista de nervios, su superficie suele ser aceitosa lo cual puede llegar a dificultar su colocación. El Ipe, proveniente de América Central y del Sur es también una madera pesada y provista de nervios, pero de todas formas no requiere de mucho trabajo a la hora del corte; la Teca, por su parte, es más blanda y está desprovista de nervios, para su encastre es necesario el uso de tornillos y taladros en caso de que el natatorio se sitúe sobre el nivel del suelo.
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La madera perfecta
Hablamos en el párrafo anterior de los diferentes tipos de madera para piscina, pero existe un tipo que es el más buscado y el más costoso debido a su escasez, nos referimos al Iroko. Esta madera posee una historia muy antigua que la hace casi sagrada; el Iroko era una deidad masculina que en la lengua de los Yoruba significa caoba; esta tribu veneró siempre al Iroko como un Dios sagrado y aseguran que el árbol de esta especie está habitado por un espíritu poderoso llamado ébora.
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A partir de este mito, suele decirse que su madera, al igual que el caoba, produce terribles e inquietantes sonidos, incluso los utensillos realizados con ellas esbozan sonidos. De todas maneras, los expertos aseguran que no existe mejor madera para construir una piscina resistente tanto a los químicos como al agua que el Iroko; este árbol puede llegar a medir 50 metros de altura y tener 500 años de edad, en algunos países su tala está prohibida como también su exportación y en caso de necesitar removerlo, primero deben llevarse a cabo rituales religiosos específicos.

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