Natacion

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Si bien la gran mayoría de los usuarios de piscinas de uso privado la utilizan con fines más que nada relacionados con el placer y el ocio, hay un importante (y creciente, a decir verdad) número de personas que practican deportes acuáticos en sus piscinas, principalmente la natación.

Esta tendencia se vio favorecida por el crecimiento que experimentó la industria de las piscinas de hogar en los últimos años, ya que, hace algunas décadas, este tipo de actividades solían estar reservadas a ámbitos más específicos, como las piscinas profesionales o aquellas que poseen algunos clubes o gimnasios grandes.

Esto constituye, sin lugar a dudas, un motivo de festejo, ya que las propiedades de la natación son conocidas por todos: su práctica frecuente favorece desde la circulación sanguínea hasta el correcto funcionamiento del sistema respiratorio. Aún así, es importante conocer los estilos y las diversas técnicas, y de esta forma poder aplicarlas correctamente en nuestra piscina, de acuerdo al diseño y las medidas que posea.

Historia de la natación

El hombre conoce y practica la natación desde tiempos impensados, tal como lo demuestran grabados de la Edad de Piedra, descubiertos a lo largo de casi toda Europa y Asia. Las primeras competencias de natación oficiales datan de los primeros años del Siglo XIX y el estilo que predominaba por aquellos días era el conocido como crol (o “crawl”, en inglés). Rápidamente comenzó a extenderse su práctica por todo el mundo y la medicina vio en esta nueva disciplina un aliado, a causa del importante ejercicio que significaba para quienes la practicaran. De hecho, muchos especialistas en salud y deportes afirman que es el deporte más completo que existe, por encima de otros mucho más populares, como el fútbol o el tenis. Lo cierto es que el entusiasmo por esta práctica deportiva ha crecido considerablemente desde su “oficialización”, por lo que actualmente es el deporte más recomendado por los médicos a pacientes que sufren desde asma hasta lesiones musculares o problemas cardíacos.

 
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La natación estimula la circulacion de la sangre, oxigena el cuerpo, y mejora la capacidad pulmonar

historia de la natacionExisten algunos mitos alrededor de la natación, quizás el más difundido sea aquel que reza que aprender a nadar es algo complicado y que requiere de un esfuerzo sobre humano, más aún si el interesado es una persona adulta. Esto no podría estar más alejado de la realidad: no caben dudas acerca de lo fácil y entretenido que puede resultar aprender natación, siempre y cuando se encare el aprendizaje con entusiasmo y buena predisposición. Además, es un deporte que todos, y a cualquier edad, estamos en condiciones de practicar, aunque es innegable que lo más aconsejable es acercarse a las piscinas siendo jóvenes, lo cual tornará más cortos los tiempos de aprendizaje. Los especialistas de la natación han desarrollado técnicas y ejercicios especiales para que incluso personas ancianas o con sus capacidades motrices disminuidas, puedan también disfrutar de los beneficios de la natación. Otro mito que circula por ahí es que los niños pequeños no deberían practicar natación hasta después de los 5 o 6 años, lo cual es incorrecto. Los niños pequeños pueden comenzar a practicar este deporte desde antes de cumplir un año, aunque es importante que, en estos casos, se establezca con seguridad el nivel de cloro que presenta la piscina, pues una piscina con un nivel de cloro demasiado elevado podría ocasionar daños irreversibles para los pulmones de los niños. A partir de los dos años, ya pueden comenzar a practicar natación sin ningún tipo de condiciones o reparos por el estilo.

Natacion de bebes

natacion de bebesEl caso de los bebés que son inducidos a nadar en piscinas ha asombrado durante muchos años a médicos y especialistas de todo el mundo, ya que un niño pequeño, al ser ingresado al agua, tenderá naturalmente a abrir los ojos y cerrar la boca para mantener la respiración, sin que nadie les haya enseñado a hacerlo antes. Se ha llegado a la conclusión de que las experiencias de los bebés durante el proceso de gestación, en el cual sus días se desarrollan en el ambiente acuoso del útero materno, posibilitan que puedan adaptarse rápidamente y sin mayores problemas. De hecho, es común que actualmente muchos nacimientos se lleven a cabo en piscinas especialmente preparadas para ello.

Aprendiendo a nadar

En cuanto al ejercicio de los principiantes, es importante destacar que debe ser progresivo y acorde a las posibilidades físicas de quien lo realice. Es aconsejable consultar a un especialista antes de comenzar a ejercitar regularmente en el agua, ya que él podrá brindarnos un programa que se adapte a nuestra condición física.

 

Un programa de entrenamiento básico, por lo general, contempla las siguientes actividades: un calentamiento de aproximadamente 100 metros (se deberá medir el largo de nuestra piscina para poder cumplir con los metros necesarios) en estilo crol, a un ritmo cómodo (ni muy suave ni muy rápido). A continuación, un aumento en el ritmo durante los siguientes 50 metros (se puede descansar cada 20 o 30 segundos) y, por último, una etapa final de relajación a lo largo de los últimos 25 metros, con la posibilidad de descansar cada 10 o 15 segundos. Esta rutina puede ir en aumento en la medida en que uno se sienta cómodo con ella, y ya no se canse lo suficiente, es decir que naturalmente uno podrá aumentar la rutina estableciendo nuevas pautas.

Por último, cabe aclarar que el ejercicio aeróbico de la natación solamente es aeróbico mientras el pulso se mantenga por debajo de las 150 pulsaciones, dado que si las pulsaciones por minuto aumentan, el cuerpo comienza a trabajar con carencia de oxígeno, es decir, de manera anaeróbica.